miércoles, 21 de julio de 2010

&dos. Robsten I, para Mariana. ♥

( Houston we got a problem )
« Dale, yo vengo a publicar esto porque se me viene en gana, y porque es —fue— el cumpleaños de mi Espo, Mariana. Y, my gosh, me avergüenzo mucho por no haberlo publicado la fecha correspondiente, pero es que coño, la escuela me tiene acorralada y blablabla. Ahora, volvamos al regalo.
Si, un Robsten –orgasmo- y creo (espero) que haya quedado… decente. ¿Por qué? Bueno, porque es el primero que escribo –nervios- y tan sólo me atreví a hacerlo porque, repito, es para Mariana. Espo, tú sabes que te quiero, te aprecio, y que prometo follarte por el resto de mis días, por los siglos de los siglos, amén. Espero que te la hayas pasado excelente, tomando, fornicando (?) y ligándote chicos lindos/follables por mí *0*. Aún recuerdo que te prometí unos tacones rojos de prostituta (?). Sólo espéralos :A.
Espero te guste esto bitch. (Y no. Coño no, esta cosa no está basada en Fearless de la Swift. Es en serio, no es sarcasmo; es tan sólo el puto título, joder :A).
Muchas gracias a mi otra espo, Analu, por betearme esto. Te adoro, whore. n.n
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Fearless

«Quiéreme, bésame,
Canta para mí lo que nunca te oiré pronunciar»
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Kristen tiene miedo. (¿De qué?) De la prensa, del mundo, de ella misma.

Sus ojos verdes se ocultan tras sus perfectas pestañas y esconde el rostro tras su hermosa cabellera. Juega a no conocerlo, y lo mira con una sonrisa de perlas bailando en las comisuras de su boca, pero da media vuelta y respira profundo.

Y piensa. (¿En qué?) En él. (¿El qué?) No, no el qué. El quién.

— Kristen —la llama. Y se le derriten las piernas.

«Robert, Robert, Robert.»

Y entonces comienza. (¿Qué cosa?) Todo.
Y le gusta —a ambos—, por que lo son todo, y nada.

Son ojos azules y verdes. Son manos tomadas bajo la mesa, (son besos susurrados en la oscuridad de los pasillos). Son caricias, sonrisas y lágrimas, ( la inseguridad, la confianza. Gemidos, pequeños quejidos). Son sexo contra la pared, (son hacer el amor en un cuarto de hotel).

Y hay noches en las que Kristen se siente cansada, harta (e irritantemente enamorada).

Porque cuando él entra en su habitación, es el inicio («Kristen, cariño») y ella sonríe, —se lanza a sus brazos— y lo besa. («Robert») y la calidez se mezcla en ese frágil suspiro. Siente que se le atora ese nombre en la garganta porque no debería decirlo, y sin embargo no hay nada de malo en ello. Pero mientas ella lo besa, siente que así es como debe ser.

(No obstante, algo ahí, en esos besos, en esos roces, es agridulce, incorrecto; el «no debo, no puedo» de sus frases diarias, la incertidumbre, su propia inseguridad. Es el saber que después de esa noche todo será reducido a un roce de labios, y al día siguiente todo será un sucio secreto, y varias miradas furtivas de reojo).

Hay momentos, chiquitos y confusos, en los que Kristen tiene miedo (también) de tanta atracción. Tiene miedo de él (de Robert). De su cobrizo cabello, de su blanca piel, de sus rosados labios. De cada lunar, de cada cabello, de cada parte de su anatomía. De su carisma, de su risa, y de su provocativo acento británico. También, y mucho más, de sus sentimientos.

(Pero entonces Robert nota el ceño fruncido de Kristen —¿Qué ocurre, cielo?— y comprende lo que sucede. Se enfada. Frunce las cejas, tensa la barbilla y se separa, se aparta. No puede creer que esas dudas sigan ahí, burlándose de él, y llenándolo de angustia).

— Sigues con eso.

Y ella se rompe. Cae en la impotencia.

— Lo siento.

Él calla. (Y ella lo mira).

— No tiene porque ser así. Sabes lo que siento… Estoy seguro de ello.

Se abraza a sí misma. (Vuelve el miedo, y desea que sean otras brazos lo que se hallen rodeándola).

— Yo no —su voz de niña tiembla. Y Robert cede. (Como siempre).

La atrae hacia él y perdona sus dudas, cura su miedo. Y Kristen se siente completa de nuevo.

Porque no importa si son segundos u horas. Esa piel se extraña, y le es imposible el no hacerlo. Porque es suave, cálida. Reconfortante. (Porque esa piel es la que la cubre, la defiende; la que la protege de sus propias dudas). Y Kristen ahora está segura. Lo está mientras se encuentra en los brazos de Robert. Cuando está con él, a su lado, el único miedo presente es el regreso de la inseguridad, de las dudas (el salir en público y no tener su mano alrededor de la de él).

Pero Kristen vive el momento su lado. Aprovecha su actitud de adolescente enamorada y disfruta de sus sonrisas estúpidas. Bebe de la boca de Robert y canta, y ríe, y danza alrededor de él. Se acompasa a sus pasos de, como si fuera la luna, satélite natural de este planeta Tierra.

Kristen (re)nace en los instantes que Robert mata su miedo, (como un príncipe británico) blandiendo una espada.

(Y le encanta), a Kristen le gusta.

sábado, 10 de julio de 2010

&uno. En el DF. (uf, get me out of here).

Oh, crap. Bueno, esto de tener un blog no es lo mío, saben. Lo malo es que una vez que empiezo algo... No, de acuerdo, siempre dejo las cosas inconclusas. Pero me he propuesto empezarlo y mantenerlo, y- Jeez, olvídenlo. (Como si les importara).

Dale, estoy en el DF porque salí de vacaciones hace como una semana, -hace cuentas- vale, hace una semana, exacto. Vine hasta acá para ver a mi tía, y me costó mucho sacarle un permiso a mi padre porque, coño, él odia que visite a la familia de mi madre. Ahora bien, creo que fue una mala idea venir. Los hijos de mi tía son demonios disfrazados de niños. Y me torturan hasta l cansancio. Y, y, extraño a mis niñas. Sí, a Mel, a Ashley, a Alice, a Analu, a Mariana, a Sil, a todas mis mujeres. Las necesito, quiero hablar con ellas, reír, decir estúpideces y escribir mucho. Lalala. So, me falta publicar el Robsten de Mariana y terminar el regalo de cumpleaños de Mel. Necesito empezar Bloody Irony con Alice y... nevermind.

Y otra cosa. Las amistades de mi tía son las mejores. Sus compañeros de oficina tienen unos hijos tan... -silbido sumamente vulgar-. Erm, bien, -se aclara la garganta- gotta go, people.

¿Love ya? Guess so. ♥

jueves, 1 de julio de 2010

Beginig. (with you and I).

Benvenuti, benvenuti, benvenuti.
Ahora estás en Lieland.
(Guía de turistas, «Little Lie»).
Propinas al final del recorrido. (Osea, jamás).
Y no estamos seguros de que quieras iniciar el viaje. Habrá peligro, acción, sexo rudo contra la pared, y Vodka. Sí, mucho Vodka. El lugar está llenos de medias rotas, sorisas en el piso, besos en la entrepierna, y carcajadas burbujeantes en tu copa de vino titnto (porque no nos gusta el champagne).
—wtf?—
Cállate. No sabes nada. Y no busques explicaciones a lo que encuentres aquí. Si dice «amo-a-fulanita(o)-de-tal», es por que así es; si dice «quiero-follar/violar-a-perenganita(o)-de-tal», RES.PÉ.TA.E.SO. Graciasdenada. Porque no tengo que darte explicaciones, este es mi reino, mi casa, y mi reverenda gana.
(¿Soy dulce, no?) Imagino que después de esto, las propinas serán pocas.
Mier-da. -Sonrísa rota-.
Favor de continuar con el recorrido.
(Hasta el final). Por siempre, jamás.
♥~;